Los hay de todos los colores. Desde los más cutres hasta los que tienes que pagar por entrar (hay conciertos y todo!) pasando por los más alemanes, en los que hay más puestos de comida que de artesanía.
El otro día estuve en el de Spandau, pueblo a las afueras de Berlín, cuyo mercadillo es muy famoso.
1 comentario:
Como se nota que te lo ha recordado Enrique!!!
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